jueves, 3 de octubre de 2019

“NUEVA ARQUITECTURA MONETARIA”

EMILIO HERNÁNDEZ                                                                                                                                   
Estamos necesitando de una nueva arquitectura monetaria para revertir el proceso de devaluación continua que comenzó en 1983. Nada menos que un proceso de 36 años. Sobre la base de esta debilidad estructural de nuestra moneda se elaboró la estrategia de devaluación salvaje que hemos tenido en los últimos años y más específicamente este año.
Las estrategias de ataque al bolívar se han basado en la presunción, lamentablemente cierta hasta el momento, de que nuestros decisores en materia económica no tendrían una respuesta creativa y contundente a los ataques, sino que tratarían de aplicar respuestas ortodoxas.
Mientras antes comprendamos que las estrategias monetarias clásicas seguirán siendo nuestra perdición económica, antes comenzaremos el camino de la recuperación. ¿Por qué
tenemos que esperar a una situación monetaria aun peor que la que vivimos para innovar?
Las recetas monetarias ortodoxas se balancean en un péndulo que de un lado tienen al neoliberalismo monetario, como el que tenemos ahora, que es tan extremo que le hemos abierto las puertas al dólar, nada menos que la moneda de nuestros agresores.
En el otro lado del péndulo está el control de cambios, como única opción al libre cambio del bolívar por divisas. Las gríngolas de la economía ortodoxa solo ven estas dos estrategias, con algunos matices que dan la ilusión de tener más diversidad de opciones.
Estas dos estrategias tienen un elemento común, que es la verdadera raíz del problema monetario que sufrimos nosotros y otros países, como Argentina.
La raíz es que el sistema monetario mundial se basa en monedas fiduciarias, sin garantía de riqueza que las respalden. Al no haber tal garantía, son presa fácil de ataques en el mercado
monetario. Son susceptibles de corridas de origen psicológico, de manipulaciones mediáticas, de estrategias de arbitraje y muchos otros peligros derivados de la falta de anclaje a riquezas cuyo precio sea más difícil de manipular, como el petróleo y el oro.
En las redes sociales y en los medios de comunicación vemos mucha gente pidiendo control de precios con urgencia.
Se ha intentado varias veces, pero esta estrategia siempre fracasa.
¿Por qué? Principalmente porque no tenemos una moneda estabilizada. Estabilizando la moneda, los controles de precios podrán tener referencias de precios más duras, incluso en moneda extranjera. Mientras haya devaluación, cualquier fijación de precios caduca muy pronto.
Si hay un único objetivo económico que el Gobierno Bolivariano debe perseguir con todas sus fuerzas y sus recursos es la estabilización del valor del bolívar a corto plazo. Debe dejar de considerar el petro como una simple opción de inversión y ponerlo al servicio de la estabilidad económica de la Patria. Garantizar su valor en divisas con diversos instrumentos financieros y definir una paridad fija del petro con el bolívar, para que el bolívar tenga la fortaleza del petro y el petro la usabilidad del bolívar. Nunca mejor dicho: ¡dos caras de una misma moneda!

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