sábado, 19 de octubre de 2019

Ecuador. «En el país se está construyendo un Estado militarizado, policíaco, que empieza a tener prácticas terroristas»



18 octubre 2019
Soledad Bogliano es una militante argentino-ecuatoriana ligada a la Confederación Nacional Indígena del Ecuador (CONAIE), organización que ha tenido un papel protagonista en el reciente proceso insurreccional ecuatoriano. Ella fue invitada de nuestro programa radial y pudimos conversar en profundidad sobre cómo se dió y como seguirá desarrollándose la situación en Ecuador.

-Finalmente, luego del alzamiento generalizado y las luchas que se realizaron en las calles del país y sobre todo en Quito, se obtuvo a través de una negociación entre la CONAIE y Lenin Moreno la derogación del decreto 883, del acuerdo con el FMI, que era uno de los reclamos fundamentales de la movilización. Si bien se logró esa reivindicación luego se abrió una incertidumbre porque se decía que el nuevo decreto tendría muchos aspectos parecidos al derogado. ¿Cuál es tu opinión sobre este desenlace del conflicto?
-En lo primero que hay que centrarse es que la premisa fundamental de la movilización era por la derogatoria del decreto 883. Ese decreto implicaba una serie de medidas, donde las fundamentales son la quita de los subsidios a los combustibles, que han existido durante más de 30 años. Ese subsidio garantiza una reproducción de las economías, sobre todo las más populares. Como decía el compañero de la CISA en el diálogo con Lenin Moreno: “Yo hoy le pongo 20 dólares al tractor y puedo salir a trabajar, pero si me quitan el subsidio le tengo que poner 45 dólares. Esto afecta directamente a nuestras economías familiares, dejamos de poder existir». Por eso, la centralidad de la disputa contra el decreto.
Cuando se realiza la conversación entre el presidente Lenin Moreno y la dirigencia de la CONAIE y de las otras dirigencias de las organizaciones sociales indígenas, ya que allí estaban todas, los compañeros reiteraron la necesidad de derogar el decreto. La incertidumbre se dio porque luego de acordada la derogatoria, el gobierno empezó a twitear y a hacer comunicados hablando de la reforma del decreto, y ya todo el mundo tiene el sospechometro muy alto, así que la gente decidió no desmovilizarse hasta que hubiese claridad de que el decreto fuese derogado. Finalmente, el decreto se deroga unas horas más tarde, y esto se publica en el Registro Oficial. A las 24 horas, los combustibles volvieron al nivel de precios en el que estaban antes de la emisión del decreto. Para la Conaie y para todo el movimiento que estuvo luchando en este tiempo, esto es una victoria. Ahora el tema es que va a tener que existir un nuevo decreto, que el gobierno llama de racionalización de los subsidios, que tiene que ver en parte de una propuesta que colocó la Conaie, que es la siguiente: “Quieren quitar los subsidios bien, entonces quitenle a los que más tienen”. Ahora están trabajando en una Mesa Técnica para ver qué incorporar en este segundo decreto. Allí hay una disputa cuerpo a cuerpo por las condiciones que va a tener eso, por la política económica, por cómo hacer para deslindarse de las condiciones que impuso el FMI al Ecuador contenidas en el decreto 883. Pero la victoria la obtuvimos con la derogatoria de ese decreto 883, de eso no tenemos dudas.
¿Qué tipo de protestas se vivieron durante este proceso en Ecuador?
-El 11 de octubre por la mañana conversaba con compañeros ecuatorianos que me decían: “Esto comenzó como un paro nacional pero se convirtió en un levantamiento”. Y en la tarde volví a hablar con ellos y me decían: “Esto ya no es un levantamiento, es una insurrección”. Y me explicaban que no era justo decir que era un levantamiento indígena porque el pueblo ecuatoriano en su conjunto estaba apostando a lo que el movimiento indígena podía representar para los intereses de los sectores populares. Por ejemplo, hubo un momento que dentro de las 23 provincias del país, había movilizaciones en al menos 19 de ellas, manifestaciones masivas muy importantes y se daban más allá de que hubiese presencia del movimiento indígena, y en regiones donde no hay tradición de lucha. Nueves gobernaciones de provincias fueron tomadas, todas las vías principales paralizadas, los principales mercados en Quito, Guayaquil y Cuenca totalmente desabastecidos, seis pozos petroleros paralizados y cerrado el oleoducto, o sea, la producción del petróleo durante estos días se detuvo, hubo una paralización de la economía que llegó a un punto en que las industrias florícolas, brocoleras y en general los agroexportadores se declararon en emergencia. Hasta hubo una carta pública de la Cámara de Industriales exigiendo al gobierno ecuatoriano responder militarmente al paro, acá se veía claramente la lucha de clases, los burgueses salieron a decir lo que que querían decir hace mucho rato. Entonces se llegó un nivel en que el golpe económico a las élite, con lo que ocurrió en el paro, fue muy fuerte. Esto es muy importante para comprender por qué se desemboca en una negociación en la que Moreno tuvo que exponerse, allí los dirigentes le dijeron de todo, y ese diálogo fue visto en cadena nacional por todo el país, como si fuese la final de un mundial. Los dirigentes señalaron que al gobierno lo conduce la derecha y el FMI, que los Ministros son vagos y no tienen capacidad para gestionar la política, o sea, fue muy impresionante porque allí se puso la voz de todos los pobres del país. Esto se entiende si se valora el nivel de la insurrección.
Como acabás de decir, el decreto no es solamente por los subsidios a la gasolina, sino que como se hizo en Argentina, en el acuerdo con el FMI se ajustan todos los bienes sociales, se sacrifica la salud, la educación, la vivienda de la gente. Tras esta insurrección ¿cuál es el balance que hacen de la represión que hubo?
-La Defensoria de la Nación publicó su 7mo Informe donde ratificó la existencia de una compañeras y 7 compañeros fallecidos, todos muertos en la represión, la mayoría con bombas lacrímogenas disparadas a la cabeza. Hubo otro compañero al que la Policía lo tiró de un puente. Fue realmente dramática la brutalidad y la violencia salvaje de la represión. Además hay todavía muchas personas que están en unidad de terapia intensiva, otras heridas de gravedad. El número de heridos y heridas llega casi a 1500. Por otra parte, hay muchas denuncias de personas desaparecidas. La Comisión Ecuménica de DD.HH. está trabajando sobre ello. Hay denuncias de que muchas personas que estaban en las movilizaciones no regresaron a sus casas. Adicionalmente a esto están las personas que fueron detenidas. El Informe de la Defensoria dice que las detenciones se realizaron de manera arbitraria y sin seguir los requisitos mínimos de garantía de los DD.HH. y políticos de las personas, y hay una exhortación de la Fiscalía a que no dé cauce a los procesos contra los que participaron en las movilizaciones, fundamentalmente porque el Estado no cumple de ninguna manera con el debido proceso. Estamos hablando de 1500 compañeras y compañeros que están enfrentando procesos judiciales, algunos más complejos que otros, pero las dimensiones son gigantes, cmo enfrentar que haya 1500 compañeros judicializados. Es un saldo que nos duele a todas y todos, y es más indignante todavía cuando en declaraciones públicas la ministra del Interior, que es quien comandó la represión, dijo que las personas muertas fallecieron en accidentes de tránsito, felicitó el accionar de la policía, es decir, no quieren dar marcha atrás con lo que han hecho. Va a ser una disputa muy grande ahora denunciar las responsabilidades políticas sobre todo esto.
-La Conaie ahora está exigiendo la renuncia de la ministra Romo y la del ministro de Defensa, Jarrin ¿que sucedió con eso?
-Se sigue haciendo esfuerzos con esto por parte de los compañeros, pero el gobierno cerró filas en este tema.
-Por lo que vos decís, el gobierno está en una situación de mucha debilidad, hay incluso datos de que tiene el 15% de apoyo. Y por otra parte, hay mucha heterogeneidad en la conducción de la Conaie, y algo que vos también nos comentaste la semana pasada, es que la Conaie tiene un conflicto muy serio con el “correismo”, sin embargo, aprovechar eso para justificar la persecución legal del “correismo” suena también a una división dentro del movimiento popular.
-Estos escenarios nunca son sencillos, esa es una de las grandes complejidades. La Conaie claramente se ha desmarcado del “correismo” durante este proceso, lo ha hecho públicamente más de una vez. Es evidente para todos los que participaron de la insurrección que el “correismo” no jugó absolutamente ningún rol, lo único que movilizaron fueron el twiter y el hastag, de hecho había un enojo muy grande por el oportunismo del correismo en querer capitalizar la movilización popular. Obviamente para el gobierno de Lenín Moreno y para las élites oligárquicas es funcional atacar al correismo y no a la dirigencia del movimiento indígena, y éste es, para la gente, el héroe nacional en este momento. Por eso se explica cómo Moreno encaró el diálogo, atacando en varios momento al correísmo, y ese no era un tema para el movimiento indígena que estaba allí. El hecho de que justamente después de que se cierra el diálogo se haya desatado una persecución contra dirigentes del correismo tiene dos lecturas: por un lado, es para justificar la represión, cosa que es altamente repudiable, como la detención de Paola Pabón, prefecta de la gobernación de Pichincha, dirigenta del correismo, pero además se produjeron detenciones a voceros populares que no tienen nada que ver con el correismo. Se trata de una persecución específica contra militantes de la izquierda que busca romper la alianza social y evitar que haya otra vez un levantamiento de las características que tuvimos. No van a criminalizar a los dirigentes pero pueden hacernos un infierno en la posibilidad de que haya una construcción de izquierda en el país, y eso es lo que más nos preocupa ahora. Porque una cosa es la Conaie que va a seguir teniendo capacidad de movilización popular, eso es imparable, pero otra cosa es que persigan a los grupos pequeños, feministas, a los centros culturales, a la gente de la Iglesia, a los que ayudan a sostener las cosas, eso te genera una situación de terror en la militancia que hace que sea insostenible llevar adelante acciones políticas. En Ecuador se está construyendo un Estado de esas características, un Estado militarizado, policíaco, que empieza a tener prácticas terroristas.
¿Con semejante insurrección, con Quito tomada por la gente, cómo fue que no se logró voltear a Lenín Moreno, no había posibilidades o no se quiso tumbarlo?
-Creo que en ningún momento fue la intención derrocar a Moreno, lo central era voltear el paquetazo. Ya tiene experiencia el movimiento indígena en levantamientos contra medidas neoliberales donde se tumban a presidentes y las medidas quedan. Eso pasó la última vez. La lectura ahora es que hay que concentrarse en las medidas. Además hay dos condiciones posibles: faltan dos años para las elecciones presidenciales, en caso de que renunciara Moreno el Vicepresidente no podría asumir como presidente porque no fue electo, el Vice era Jorge Glas, que está preso, y fue puesto en un mecanismo extraño, “a dedo”, entonces formalmente no podría ser presidente. En ese caso, quedaría el presidente de la Asamblea, que no es una figura de peso para llegar a un acuerdo político, entonces entraría también en un derrotero de desinstitucionalización. En caso de que no fuera mediante la renuncia de Moreno sino utilizando el mecanismo que se conoce como “muerte cruzada”, que era a lo que apostaba el correismo, se convocaría a elecciones, y en las condiciones que estamos las podrían haber ganado los social cristianos que es la derecha más oligárquica y la que tiene hoy el control político de las provincias, que es donde se garantizan las elecciones en Ecuador, que son Esmeraldas y Guayaquil. Entonces, a pesar de que a todos nos emociona cuando decimos “Bajemos al presidente”, no es que fuese una condición más beneficiosa para el movimiento popular provocar la salida de Moreno. Ahora, una posibilidad es que siga este gobierno débil, que va a tener más dificultad para implementar el paquete del FMI, y hay que ver cómo se lo enfrenta, porque la Conaie tiene una gran fuerza de movilización.
-En la Jornada salió un artículo donde dice que Jaime Vargas, el dirigente máximo de la Conaie estaría armando un partido político y se presentaría a elecciones, y que podría canalizar todas las protestas que han ocurrido. También se han conocido artículos de militantes progresistas en los que se plantea que lo que ha ocurrido en Ecuador es una traición al movimiento popular. ¿Cuál es tu opinión de todo esto?
-La primera es una noticia vieja, desde 1996 el movimiento indígena tiene partido, el Pachakutik, nadie va a hacer un partido nuevo, esto lo desmintió la Conaie mediante un Comunicado público en el que explica, que al igual que otros procesos electorales, discutirán con sus bases qué hacer en las próximas elecciones, y también explican que no es el debate que se tiene en este momento. Mi lectura es que cuando hay un proceso insurreccional, las fuerzas del orden hacen muchos esfuerzos por recuperar la narrativa del orden e intentan meter a la gente que estuvo levantada dentro del marco de las normas institucionales. Los compañeros ya han dicho “discutamos las elecciones cuando haya elecciones, ahora discutamos el FMI, que es lo central”.
-¿Entre una derrota y una victoria, en donde encuadrarías lo que sucedió estos días en Ecuador?
-Para nosotros y nosotras es indiscutible que fue una victoria. Logramos lo que pedíamos, la derogación del decreto, estamos poco acostumbrados a victorias de este tipo, y por eso para todas y todos fue impresionante, no lo podíamos creer al principio. Y lo otro, es que hay una izquierda que me parece que tiene que dejar de ser tan colonial al momento de hablar del movimiento indígena como si éste no supiera lo que está haciendo, cuando de hecho, el movimiento indígena demostró que se puede hacer lo que no pudimos hacer en otros países. Hay que mirar con respeto y darle tiempo al proceso que se abrió en Ecuador.

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