lunes, 7 de octubre de 2019

Neoliberalismo ¡Vade retro!


Por Elías Jaua Milano
Los acontecimientos de las últimas semanas no dejan lugar a duda de que los pueblos son sabios. El contundente rechazo popular al gobierno de Macri y sus políticas en Argentina; la crisis institucional en Perú; la agitación social en Colombia, lamentablemente en medio de una nueva matanza de dirigentes sociales,  las protestas sociales y la inestabilidad política en varios países de la región; la rebelión popular en Ecuador, en desarrollo, son evidencias de que nuestras sociedades están curadas en salud contra el recetario neoliberal.
A todos nosotros nos vendieron y aplicaron esa receta en los inicios de la década de los 90, bajo el principio activo de la restricción monetaria como antídoto contra el mal de la inflación. Privatizar, reducir “gasto” social, congelar salarios; liberar importaciones y precios, flexibilizar relaciones laborales, eran los principales pasos a seguir para curar nuestros males económicos originados en el “populismo”.  “Aguanten un poquito, el ajuste es por un tiempo corto, después la copa de champaña se derramará sobre todos”, era el metarelato de los corifeos monetaristas de entonces, y lo sigue siendo de los de hoy.
El remedio fue peor que la enfermedad. A finales de la década de los 90 del siglo XX, el Producto Interno Bruto (PIB) de la región había caído drásticamente, la pobreza y la desigualdad se profundizaron, se produjo una drástica desindustrialización y pérdida de soberanía sobre nuestros recursos; el caos y la violencia social y política imperaban en todas nuestras naciones, entre otros males agravados.
En la primera década de este siglo XXI, la lucha de nuestros pueblos contra el modelo neoliberal a lo largo de la última década del siglo pasado generó las condiciones para la emergencia de un liderazgo democrático popular que alcanzó el poder político en la mayoría de los países de América Latina, permitiendo el desarrollo de un modelo económico soberano e inclusivo en cada uno de esos países.
Nosotros, el pueblo venezolano, con el Comandante Chávez, fuimos precursores de esa insurgencia con la rebelión popular de 1989; la rebelión militar de 1992; la victoria electoral de 1998 y la aprobación popular de la primera Constitución blindada contra el neoliberalismo, la vigente Constitución Bolivariana de 1999.
La recuperación de la gobernabilidad económica, la defensa y restauración de la soberanía sobre nuestros activos y recursos; la restitución de los derechos laborales y sociales; la expansión del poder adquisitivo del pueblo trabajador, el apoyo y financiamiento masivo para la producción nacional, entre otras medidas de sana intervención del Estado en cada uno de nuestros países, durante el periodo de los llamados gobiernos progresistas, permitieron que en conjunto nuestra región mantuviera un crecimiento sostenido del PIB; se redujera la histórica brecha de desigualdad social y con ello la pobreza y nos convirtiéramos en la región de mayor estabilidad política del mundo y con importantes avances en la integración y la unión de nuestros pueblos.
Al contrastar los dos modelos y sus resultados, a nadie puede extrañar lo que ocurre en estas horas en las calles de Ecuador y otros países hermanos. Los pueblos no se van a dejar sacrificar de nuevo en aras un modelo que les ofrece hambre para hoy y migajas para mañana. Los pueblos probaron que se puede vivir con igualdad, justicia y dignidad y van a luchar por eso, siempre van a luchar.
Aquí en nuestra Patria, debemos desechar cualquier duda acerca de la imperiosa necesidad  de recuperar nuestro modelo de gobernabilidad económica. Si queremos evitar males mayores, debemos desoír los cantos de sirena del fundamentalismo monetarista. En medio de la agresión y el bloqueo económico, es cuando más alejados debemos mantenernos de la falacia neoliberal.
Hoy más que nunca está vigente aquella frase del Comandante Chávez “El neoliberalismo es el camino al infierno” y la reafirmación de nuestro camino económico en el Plan de la Patria del 2012, el que aprobamos por estos días hace 7 años cuando elegimos por última vez a Hugo Chávez como Presidente.  Chávez nos dejó dicho en ese plan: “Seguiremos moldeando un sistema de relaciones sociales de producción, sustentado en los valores del saber y el trabajo; al servicio de la satisfacción plena de las necesidades humanas de nuestro pueblo”.
Con Bolívar decimos, vacilar es perdernos. Es por el camino de Chávez y no por otro que nuestro pueblo despejará el horizonte hacia un buen porvenir. Neoliberalismo ¡Vade retro!

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