lunes, 12 de agosto de 2019

Presentan evidencias de que Nelson Bocaranda recibió pagos para promover propaganda a favor de Inglaterra en la Guerra de las Malvinas


El historiador y representante de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada, presentó este lunes pruebas de las actuaciones del periodista Nelson Bocaranda como «agente local de gobiernos extranjeros» desde hace casi 40 años, denunciando que ya en 1982 el gobierno del Reino Unido le pagaba por la publicación, en su espacio en la televisora privada RCTV, de documentales propagandísticos a favor de dicho país en la guerra de las Malvinas.


La Guerra de las Malvinas fue un conflicto bélico ocurrido en 1982 entre Argentina y Reino Unido,en el que la nación suramericana se enfrentó a la potencia imperial para recuperar las islas, que consideraba y aún considera parte de su territorio. Se extendió por dos meses y medio, y durante la misma murieron 649 argentinos, 255 británicos y 3 civiles. Inglaterra ganó la guerra, apoyada por Estados Unidos.
Moncada explica que, en ese momento, el Embajador del Reino Unido en Venezuela «necesitaba un agente local que no pareciera defender a los británicos» para confundir con propaganda al público venezolano, que era pro-argentino. Los documentos obtenidos por Moncada señalan que el embajador contaba con un periodista local que le servía para hacer propaganda a favor de los británicos. «El agente era un ‘aliado’ confiable que podía servir para debilitar el apoyo venezolano a Argentina».
Así, el embajador entregó al periodista Nelson Bocaranda un documental hecho por el gobierno británico para que lo transmitiera en su programa en el canal privado RCTV, en horario estelar. El acuerdo era secreto pues se trataba de hacer pasar la propaganda como “información”.
«Los británicos tenían un agente local a su servicio para promover sus intereses contra Argentina en las Malvinas. Ese agente por decenas de años ha pretendido ser un periodista cuando en realidad es un “operador de información” de poderes extranjeros«, denunció Moncada en una serie de tuits. «Las pruebas tan difíciles de conseguir las tenemos. Son documentos oficiales del gobierno británico que nunca se escribieron con la intención de ser publicados. Son documentos verdaderos».
El embajador publicó las fotos de un documento emitido por la embajada de Reino Unido en Caracas, titulado «Reporte de información anual» y firmado por V.J. Henderson, Primer Secretario y Oficial de Información, con fechas 13 de julio y 2 de agosto de 1982.
En el punto 15 de dicho informe, se dice:
«Logramos persuadir a Nelson Bocaranda del Canal 2 para que mostrara la película de la Comisión de Información sobre la historia de la disputa de las Falklands (islas Malvinas) en su show de las mañanas. Lo hizo con un argentino en el estudio para rebatir. A pesar de la refutación, Bocaranda recibió una gran cantidad de críticas durante y después del programa por haber transmitido ‘propaganda británica’. Se veía claramente conmocionado al final del programa».
«Cuando hablamos con él poco después, mostró una extraña mezcla de euforia por haber despertado tanta ‘polémica’ y preocupación por haberse expuesto demasiado. Nelson es un aliado nuestro, pero tendremos que cuidarlo por un buen rato. En esta ocasión gastamos casi todo el capital que teníamos depositado en él. Para usarlo a él efectivamente otra vez necesitaremos acumular un poco más de capital«.La guerra contra Venezuela busca debilitarla, destruirla por dentro, para conquistarla y repartirla entre los vencedores. Es un proyecto extranjero de colonización con el apoyo de un sector interno que no cree en la independencia nacional. Allen Dulles, un antiguo director de la CIA, la llamó la guerra por los cerebros y la definió así: “Condicionar la mente para que no reaccione con su libre voluntad o base racional sino que responda a un impulso implantado desde afuera”. Es la conquista de las almas.
Las potencias agresoras usan agentes locales que “se prestan” para convencer a su propio pueblo de las bondades de servir a los gobiernos extranjeros. Agentes hay de todas las profesiones pero una muy común por su efecto en la opinión pública es el periodismo. Un periodista que se presta en secreto para servir a los intereses de un gobierno extranjero traiciona a su público, a su profesión y a su país. Su credibilidad la usa para confundir a sus lectores y sacrificar la verdad.
En Venezuela existen cómplices que se prestan para entregar su patria a traficantes de la guerra y la colonización. Por años se han presentado como periodistas y han disfrutado de un prestigio tan falso como verdadera es su traición.
Un problema para probar el papel de los agentes traidores es que no se diferencian de los espías y su conducta es secreta. Así, toda acusación aparece sin base y se toma como un insulto o calumnia. Pero ¿qué sucede si encontramos una fuente documental intachable que prueba la conducta traidora de un agente local? Sería un evento extraordinario y en nuestras investigaciones históricas encontramos un caso. Veamos:
En 1982, durante la guerra de las Malvinas, el Embajador del Reino Unido en Venezuela necesitaba un agente local que no pareciera defender a los británicos para confundir con propaganda al público venezolano que era pro-argentino. Era un método “indirecto” para lograr su objetivo.
Según el embajador, ya contaba con un periodista local que le servía para hacer propaganda a favor de los británicos. El agente era un “aliado” confiable que podía servir para debilitar el apoyo venezolano a Argentina.
Así el embajador entregó al periodista un documental hecho por el gobierno británicopara que lo transmitiera en su programa en el canal 2 RCTV en horario estelar. El acuerdo era secreto pues se trataba de hacer pasar la propaganda como “información”.
El periodista cumplió la orden y promovió el documental guerrerista pro-británico pero los resultados fueron inesperados. Lo que ocurrió fue una ola de protesta y comentarios negativos contra el documental y el propio agente local traidor.
El embajador reportó en secreto a Londres que el agente local estaba conmocionado con una mezcla de “euforia” con “preocupación” por la atención negativa lograda. El “periodista” casi destruye su credibilidad por servir a su jefe británico.
El Embajador se preocupó porque arriesgó demasiado a su agente. “Gastamos casi todo el capital que teníamos en él” y “para usarlo efectivamente otra vez necesitaremos acumular un poco más de capital”. Había que cuidar a sus servidores locales aún de su propia servidumbre.
Termina el británico su reporte diciendo que, si el agente aceptaba ir a Londres para hacer entrevistas, el gobierno debía apoyarlo “hasta la empuñadura de la espada… si ustedes quieren que operemos al máximo, deben darnos algo a cambio”.
Los británicos tenían un agente local a su servicio para promover sus intereses contra Argentina en las Malvinas. Ese agente por decenas de años ha pretendido ser un periodista cuando en realidad es un “operador de información” de poderes extranjeros.
Las pruebas tan difíciles de conseguir las tenemos. Son documentos oficiales del gobierno británico que nunca se escribieron con la intención de ser publicados. Son documentos verdaderos que mostraremos a continuaciónEl agente local de gobiernos extranjeros que por decenas de años ha pretendido ser periodista sacrificando su ética e integridad, la confianza de sus lectores y la lealtad a su país se llama: Nelson Bocaranda.

Aquí las pruebas.








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